La importancia de la alimentación en la salud capilar

Conseguir un cabello sano es uno de los pilares estéticos por los que las personas presentan su buena salud general. En concreto, para el sector femenino, mantener un aspecto saludable en su pelo tiene una gran importancia en su sentido estético

No solo el uso de champús y acondicionadores son eficaces para presentar un pelo bonito. La alimentación juega un papel fundamental al proporcionar las vitaminas necesarias con las que conseguir una dieta equilibrada para la salud capilar. Y es que son muchos los aspectos que intervienen para mantener una melena radiante, un cabello fuerte y saludable, sobre todo en los días de verano, cuando la sal o el cloro de los continuos baños atacan a esta parte del cuerpo con especial virulencia.

Proteínas y vitaminas para proteger y mejorar la calidad del cabello

Durante todo el año, también el estrés, la falta de cuidados y una alimentación irregular terminan por dañar el ciclo natural del cabello, cayéndose en exceso o presentando un aspecto desaliñado.

En cualquier caso, si a pesar de ofrecer cuidados el pelo no llega a mantener la apariencia atractiva que debería ofrecer, lo más aconsejable es pedir consejo, asesoramiento o el comentario del experto de IMD, el Instituto Médico Dermatológico, desde el que se propone, entre otros recursos, los tratamientos con queratina para los pelos secos y encrespados típicos de los meses de verano. Una proteína de origen animal que se ingiere al incluir en la dieta la ternera, el pollo, las aves, el pescado y el hígado.

Los productos lácteos, siempre que sean bajos en grasa, van a aumentar de forma natural la producción de queratina, por lo que se deben consumir alimentos como la leche baja en grasa, el queso y el yogur.

Del mismo modo, para lograr un aspecto óptimo del pelo, los consejos de IMD van dirigidos a una ingesta equilibrada de vitaminas.

Las vitaminas para la calidad del pelo

Sin lugar a dudas, las vitaminas incorporadas de forma adecuada a la dieta son un refuerzo de importancia para mejorar la salud capilar, pero hay que considerar que no todas son igual de eficaces. Hay que saber que son las que pertenecen a los grupos E, A, C y D las que mejores resultados ofrecen. Estas vitaminas se localizan en alimentos como el aguacate, las algas marinas, las almendras o el aceite de oliva virgen extra.

Por otra parte, la biotina, incluida en el grupo B7, reacciona muy positivamente cuando actúan junto a minerales como el cobre, el magnesio, el azufre, el zinc o el yodo, sin olvidar el poder antioxidante de la vitamina C, así como las pertenecientes a los grupos B y B12.

Como noma general, las legumbres, la yema de los huevos, las nueces y la cebada también actuarán positivamente en este objetivo de cuidar el cabello con el alimento que se ingiere.

En qué consiste un estudio de nutrición

En cualquier caso, para saber a ciencia cierta qué tipo de dieta se ha de llevar a cabo para obtener buenos resultados en el aspecto del cabello, habrá que realizar un Estudio de nutrición. Un estudio nutricional enfocado a la salud capilar permitirá conocer el mejor método posible para mantener una buena salud del pelo, incluso en las peores condiciones ambientales, aprendiendo a comer sano.

Estos estudios deben ser completamente personalizados, ya que del mismo modo que no todas las personas requieren la misma alimentación para adelgazar, no todo el mundo requiere de las mismas necesidades para mantener su cabello radiante.  Con este tipo de estudios, si se descubre una falta excesiva de vitaminas, podrán recetarse suplementos para que pueda ser contrarrestada fácilmente desde casa.

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Alimentos para cuidar tu cabello

Las etapas de un estudio de nutrición

Estos trabajos combinan la investigación en nutrición en distintas etapas, comenzando por aquella que se encuentra basada en estudios in Vitro. Un ejemplo de este sistema sería el que trata células aisladas. Gracias a ellas se localizaría una primera selección de alimentos que se considerarían de interés según el proceso biológico de estudio. Por otro lado, también sería útil para determinar y / o evaluar los mecanismos de acción que intervienen en un compuesto alimentario determinado, una vez entra en la célula.

Una segunda etapa sería aquella que se lleva a cabo con experimentos en animales. Estos podrían servir para saber si un determinado compuesto se acumula en determinados órganos, como los capilares, convirtiéndose en espacios de reserva o, por el contrario, terminarán actuando negativamente.

Por último, los estudios en humanos. En esta fase se pueden dar estudios exclusivamente para observar las distintas reacciones en diferentes grupos de individuos. Cada grupo proporciona información sobre su dieta habitual, evaluando y comparando su asociación según distintos marcadores de salud. En otros casos, se tratará de estudios clínicos nutricionales directos.

En definitiva, los estudios clínicos nutricionales se llevan a cabo para evaluar los efectos que producen en la salud (capilar, en este caso) cuando se añade cierto alimento a la dieta o por seguir unos modelos alimentarios concretos.

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