Yogalates: qué es, qué beneficios puede aportar y cómo son sus clases

El yogalates combina elementos del yoga y del pilates en una misma sesión. Para muchas personas puede ser una forma agradable de trabajar fuerza, movilidad, control postural y concentración sin optar solo por una de las dos disciplinas.

Qué es exactamente el yogalates

El yogalates es una práctica híbrida que mezcla ejercicios inspirados en el yoga con otros propios del pilates. No siempre se enseña de la misma manera: según el centro, el enfoque puede ser más cercano al yoga, más técnico como el pilates o bastante equilibrado entre ambos.

En general, se busca reunir varios objetivos en una sola clase: mejorar la movilidad y la flexibilidad, reforzar la musculatura profunda, especialmente la de la zona media, y trabajar la respiración, la conciencia corporal y el control del movimiento. Esa combinación hace que muchas personas lo perciban como un entrenamiento completo, pero de intensidad moderada.

Qué aporta del yoga y qué toma del pilates

Del yoga suele recoger las posturas, los estiramientos, el trabajo de respiración y una parte más atenta y pausada de la práctica. Del pilates incorpora el control del centro corporal, la estabilidad, la alineación y ejercicios más orientados al fortalecimiento.

La mezcla tiene sentido porque ambas disciplinas comparten algo importante: no se basan solo en moverse, sino en cómo se mueve uno. La calidad del gesto, la postura y la coordinación entre respiración y movimiento tienen mucho peso. Por eso el yogalates puede resultar atractivo para quien quiere entrenar sin buscar un ejercicio de alto impacto.

Cómo suele ser una clase

La mayoría de las sesiones duran entre 45 y 60 minutos, aunque también hay clases más cortas. Lo habitual es empezar con una activación suave para movilizar articulaciones y entrar en la práctica poco a poco.

Después se combinan secuencias más fluidas con ejercicios de control y fuerza. Puede haber posturas mantenidas, trabajo abdominal profundo, ejercicios de estabilidad, equilibrio y estiramientos. La respiración acompaña todo el proceso y al final suele dejarse un pequeño espacio para relajar el cuerpo.

No todas las clases tienen la misma exigencia. Algunas están pensadas para principiantes y otras requieren más coordinación, fuerza o experiencia previa. Si se empieza desde cero, merece la pena preguntar antes por el nivel del grupo.

Los beneficios más probables del yogalates

Hablar de beneficios no significa que todas las personas vayan a notar lo mismo ni en el mismo plazo. Influyen la frecuencia con la que se practica, el nivel de partida, la técnica y el tipo de clase. Aun así, hay varios efectos que suelen describirse con bastante frecuencia.

Mejor conciencia corporal y postura

Uno de los puntos fuertes del yogalates es que obliga a prestar atención a la alineación del cuerpo. Esa toma de conciencia puede ayudar a identificar malas posturas habituales y a moverse con más control en el día a día. En algunas personas esto se traduce en una sensación de mayor estabilidad y mejor postura corporal.

Trabajo del core y musculatura estabilizadora

El pilates pone mucho énfasis en la zona media del cuerpo, y esa influencia se mantiene en el yogalates. El trabajo del core no se limita al abdomen visible: también implica musculatura profunda relacionada con la estabilidad del tronco y la pelvis. Fortalecer esta zona puede contribuir a moverse con más seguridad y a sostener mejor la postura durante otras actividades.

Más flexibilidad y movilidad

Las posturas y estiramientos inspirados en el yoga pueden favorecer la movilidad articular y la elasticidad muscular, siempre que se practiquen sin forzar. No se trata de llegar a posturas espectaculares, sino de ganar rango de movimiento de forma progresiva y realista.

Equilibrio, coordinación y control

Muchas secuencias exigen mantener el cuerpo estable, cambiar de posición con control o sostener posturas sencillas durante unos segundos. Esa práctica puede mejorar la coordinación y el equilibrio, dos aspectos útiles no solo en el ejercicio, también en la vida diaria.

Una actividad que puede ayudar a reducir la tensión

El componente de respiración, concentración y movimiento consciente hace que muchas personas salgan de clase con sensación de calma o de descarga mental. Eso no convierte al yogalates en un tratamiento para el estrés o la ansiedad, pero sí puede ser una herramienta más de autocuidado dentro de un estilo de vida saludable.

Sensación de bienestar general

Cuando una actividad física resulta agradable y se puede sostener en el tiempo, es más fácil notar sus efectos positivos. Dormir mejor, sentirse menos rígido, recuperar energía o ganar confianza al moverse son cambios que algunas personas refieren al incorporar este tipo de ejercicio a su rutina.

¿Sirve para adelgazar?

El yogalates puede formar parte de un estilo de vida que ayude a controlar el peso, pero por sí solo no es una solución rápida para adelgazar. Su impacto dependerá de la intensidad real de las clases, de la frecuencia semanal, de la alimentación, del descanso y del nivel general de actividad física.

En personas sedentarias, empezar a moverse ya supone un cambio importante. Aun así, si el objetivo principal es perder peso, normalmente conviene mirar el conjunto de hábitos y no confiar en una sola disciplina. El yogalates puede ser útil porque mejora la adherencia al ejercicio, y eso ya es mucho.

Para quién puede encajar bien

Puede ser una opción interesante para personas que buscan una actividad de impacto bajo o moderado, que quieren mejorar flexibilidad y fuerza sin recurrir a entrenamientos muy intensos, o que prefieren clases donde también haya atención a la respiración y al control postural.

Suele atraer especialmente a quienes dudan entre yoga y pilates, a personas que pasan muchas horas sentadas, a quienes se sienten rígidos o a quienes quieren retomar el ejercicio de una forma más amable. Eso sí, no todas las clases son adecuadas para cualquier persona ni para cualquier momento físico.

Errores habituales al empezar

  • Pensar que es una actividad tan suave que no importa la técnica. La colocación del cuerpo sí importa, y mucho.

  • Forzar la flexibilidad para llegar más lejos en las posturas. En este tipo de práctica suele ser mejor progresar poco a poco.

    Yogalates: qué es, qué beneficios puede aportar y cómo son sus clases

  • Contener la respiración durante el esfuerzo. Respirar bien forma parte del ejercicio.

  • Compararse con el resto de la clase. Cada cuerpo tiene su movilidad, su fuerza y su ritmo.

  • Esperar cambios muy rápidos en peso o aspecto físico. Los resultados suelen depender de la constancia y del conjunto de hábitos.

Cómo empezar con más sentido común

Si te interesa probar el yogalates, no hace falta complicarse demasiado. Hay algunas pautas sencillas que pueden marcar la diferencia:

  • Empieza por un grupo de nivel inicial o una clase de prueba.

  • Lleva ropa cómoda que permita moverte bien y una esterilla si el centro no la proporciona.

  • Llega con unos minutos de antelación para comentar al instructor si tienes lesiones, molestias o limitaciones.

  • Prioriza la técnica frente a la amplitud del movimiento.

  • Prueba durante varias semanas antes de decidir si encaja contigo.

  • Si llevas una vida muy sedentaria, combinarlo con caminar a diario puede ser un buen complemento.

Cuándo consultar con un profesional

Si tienes dolor de espalda persistente, una lesión reciente, problemas articulares, mareos, hipertensión no controlada, embarazo o una condición de salud que limite el ejercicio, es recomendable consultarlo antes con un profesional sanitario. También conviene pedir orientación si tras las clases aparecen molestias que se repiten o empeoran.

En esos casos, adaptar la práctica es más importante que seguir el ritmo general del grupo. Un buen instructor puede proponer variantes, pero cuando hay patología o dolor mantenido la valoración individual resulta especialmente útil.

Una combinación interesante, siempre que te resulte sostenible

El atractivo del yogalates está en que reúne movilidad, fuerza, postura, respiración y atención corporal en una sola sesión. No necesita prometer milagros para resultar útil. Si disfrutas con ese tipo de ejercicio y puedes mantenerlo con regularidad, es una forma razonable de cuidar tu condición física y sentirte mejor al moverte.

Más que elegir la disciplina perfecta, suele ser más importante encontrar una práctica que te siente bien, se adapte a tu momento y puedas incorporar a tu rutina sin vivirla como una obligación.

Preguntas frecuentes

¿El yogalates es más parecido al yoga o al pilates?

Depende del enfoque de cada clase. Algunas tienen más trabajo de control y fuerza, propio del pilates, y otras incorporan más posturas, respiración y estiramientos inspirados en el yoga.

¿Puede hacerlo una persona principiante?

Sí, siempre que empiece en un nivel adecuado y el instructor adapte los ejercicios si hace falta. No es necesario tener experiencia previa, pero conviene ir poco a poco.

¿Cuántos días a la semana se suele recomendar?

Para notar adaptación y familiarizarse con la técnica, muchas personas empiezan con 2 días por semana. La frecuencia ideal depende del tiempo disponible, del nivel físico y de cómo se combine con otras actividades.

¿Hace falta estar en forma para apuntarse?

No necesariamente. Lo importante es que la clase sea adecuada al nivel de la persona y que no haya contraindicaciones concretas sin valorar.

¿Ayuda con el dolor de espalda?

En algunas personas, trabajar fuerza, movilidad y postura puede resultar beneficioso, pero no debe plantearse como tratamiento general. Si hay dolor persistente o diagnóstico previo, conviene consultarlo antes.

¿Se puede combinar con entrenamiento de fuerza o caminar?

Sí. De hecho, suele complementar bien otras formas de actividad física. Puede encajar junto a caminar, entrenamiento de fuerza o ejercicios cardiovasculares, según el objetivo y el nivel de cada uno.

Fuentes consultadas / Referencias bibliográficas

  1. Fernández-Rodríguez R, Alvarez-Bueno C, Reina-Gutiérrez S, Torres-Costoso A, Nuñez de Arenas-Arroyo S, Martínez-Vizcaíno V. Effectiveness of Pilates and Yoga to improve bone density in adult women: A systematic review and meta-analysis.. PLoS One 2021;16(5):e0251391. DOI: 10.1371/journal.pone.0251391
  2. Verville L, Ogilvie R, Hincapié CA, Southerst D, Yu H, Bussières A et al. Systematic Review to Inform a World Health Organization (WHO) Clinical Practice Guideline: Benefits and Harms of Structured Exercise Programs for Chronic Primary Low Back Pain in Adults.. J Occup Rehabil 2023;33(4):636-650. DOI: 10.1007/s10926-023-10124-4
  3. Comachio J, Beckenkamp PR, Ho EK, Shaheed CA, Stamatakis E, Ferreira ML et al. Benefits and harms of exercise therapy and physical activity for low back pain: An umbrella review.. J Sport Health Sci 2025;14:101038. DOI: 10.1016/j.jshs.2025.101038
  4. Kannan P, Hsu WH, Suen WT, Chan LM, Assor A, Ho CM. Yoga and Pilates compared to pelvic floor muscle training for urinary incontinence in elderly women: A randomised controlled pilot trial.. Complement Ther Clin Pract 2022;46:101502. DOI: 10.1016/j.ctcp.2021.101502
  5. Cramer MS, Holland A, Boniface ER, Gregory WT, Clark A, Cichowski S. Web-Based Yoga-Pilates: A Prospective Cohort Study.. Urogynecology (Phila) 2023;29(2):252-259. DOI: 10.1097/SPV.0000000000001285
  6. Kopkin R, Corn M, Tostrud L. Yoga, Pilates, and the pelvic floor: an updated review of current literature.. Curr Opin Obstet Gynecol 2025;37(6):443-447. DOI: 10.1097/GCO.0000000000001068
Scroll al inicio