La malla lingual: un método peligroso

La malla lingual: un método peligroso

Desde hace un año aproximadamente, se utiliza en España un nuevo método para adelgazar: la malla lingual (o malla supralingual). Este método ya se viene empleando en Sudamérica desde hace tiempo y parece ser que ha llegado a España con cierto retraso y mucha polémica.

Este método consiste principalmente en coser (sí, sí, coser, literalmente) una malla a la lengua. De esta forma, el paciente sólo podrá comer alimentos líquidos, porque si cae en la tentación de comer algo sólido, sentirá un terrible dolor.

Dicen que es una alternativa a otros tipos de intervenciones como el by-pass gástrico o el balón intragástrico y que es mucho menos traumática e incruenta. Vamos a ver, desde luego la intervención puede considerarse como una cirugía menor, ya que se realiza con anestesia local en unos pocos minutos sin precisar ingreso hospitalario, pero eso no descarta que pueda haber complicaciones, como por ejemplo, una hemorragia o una infección.

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La malla lingual. Un método peligroso

 Por otro lado, traumática, tiene que resultar, porque ¿cómo no va a ser traumática la experiencia de no poder comer nada sólido en meses de tratamiento? ¿Cómo no va a ser traumática la experiencia de sentir dolor si comes algo?

La malla lingual es un método que en sí no adelgaza, lo que adelgaza es no poder comer, o sea, que para el caso sería como si nos cosiéramos la boca y sólo dejáramos un agujero para sorber el líquido por una cañita (¿o es que esto sí nos parece una barbaridad?)

Es cierto que se toman suplementos dietéticos líquidos con vitaminas, minerales y proteínas indicados por el equipo médico para evitar la desnutrición, pero creo que esto no corrige el problema del sobrepeso porque no educa al paciente para que adquiera unos hábitos de vida saludables, así que en cuanto se quite la malla, podrá recuperar de nuevo el peso perdido.

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Malla lingual

Además, me recuerda un poco a los métodos de tortura de la Inquisición, pero no sé, igual son cosas mías y soy una exagerada…

Por: Salud Delgado Fuentes

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