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Ana y Mia, mis amigas princesas

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Ana y Mia, mis amigas princesas.

María López Salguero.

La anorexia y la bulimia tienen seguidores (generalmente seguidoras, conocidas como pro-Ana y pro-Mia) de lo que ellas consideran un estilo de vida en lugar de una enfermedad.

En los últimos años muchas pacientes se autodefinen como princesas y algunas son seguidoras de Ana (la anorexia) o de Mia (la bulimia).

Muchas chicas crean su propia página web pro-Ana o pro-Mia donde se pueden encontrar toda clase de consejos para no engordar y alcanzar la perfección. Dietas que prácticamente se basan en la inanición, consejos para engañar al hambre y a la familia, mensajes de apoyo para no desfallecer en la lucha. A todos estos consejos los llaman Tips. Estos Tips pro- Ana y Mia generalmente carecen de fundamento científico y son muy peligrosos.

También pueden encontrarse frases inspiradoras pro-Ana o pro-Mia como por ejemplo:

La comida es como el arte, es sólo para mirarla.

Lo que me alimenta me destruye.

La resignación es el suicidio cotidiano.

Nada sabe tan rico como ser delgada.

Las páginas pro- Ana y Mia son muy peligrosas ya que en ellas encuentran más chicas que piensan igual, se aconsejan y encuentran métodos de autocastigo como forma de vencer al hambre y la voluntad.

Más curioso es aún el caso de las chicas que quieren ser anoréxicas y aún no lo son: “quiero ser princesa pero ¿qué hago para no engordar? Ayuda”. Se llaman wannabes.

 Pero ¿por qué Ana y Mia? ¿Quiénes son? Algunas chicas han llegado a mitificar la anorexia creándole una personalidad y adorándola como a una diosa. Como a una diosa hay que honrarla y no fallarla, seguir sus mandamientos y cumplir el castigo si se le traiciona.

Estos castigos pondrían los pelos de punta a cualquiera que conserve algo de cordura.

¿Cómo es posible que las princesas estén dispuestas a morir de hambre? ¿Por qué? No creo que se deba únicamente a la moda, esto sería simplificar demasiado. Ojalá podamos encontrar una respuesta que ayude a toda la gente que está sufriendo antes de que sea demasiado tarde.

Ana y Mia no son amigas de las princesas, son amigas de la muerte.

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